“Cuando el mundo se ordena con mis piezas rotas”

Me he despertado en muchas mañanas con la absurda certeza de que una sola frase mía podría enderezar el mundo. Sí, yo, el iluminado de la esquina, el gurú improvisado que mezcla espiritualidad con café instantáneo. Imagino que mi sentencia positiva, lanzada al aire como un dardo de luz, haría que la humanidad dejara de discutir por tonterías. Qué nobleza la mía: salvar el planeta con un eslogan barato. Y aun así, me siento casi avergonzado de tanta soberbia, aunque la disimulo con la sonrisa de quien cree que tiene la autoridad para dictar «orden».

Claro, también me invade el miedo: ¿y si mi frase no funciona? ¿Y si la humanidad, diversa y caprichosa, decide ignorar mi genialidad? Entonces me quedo con la vergüenza de haber creído que podía arreglar un universo que ni siquiera pide ser arreglado. Pero, por supuesto, yo insisto en mi papel de héroe espiritual, como si la experiencia de mis fracasos me diera credenciales. Es gracioso: me aterra el silencio de los demás, pero me aterra más que me aplaudan, porque entonces tendría que seguir fingiendo que sé lo que hago.

La envidia también juega su parte. Veo a otros con frases más cortas, más brillantes, más compartidas en redes sociales, y me pregunto por qué mi sentencia no se vuelve viral. ¿Será que mi -in «moralidad»- es demasiado incómoda, demasiado honesta, demasiado sarcástica para ser digerida? Me consuelo pensando que, al menos, mi frase no es un cliché reciclado. Pero admito que me gustaría que alguien, aunque sea un desconocido aburrido, la tatuara en su brazo. Eso sí sería prueba de que mi autoridad no es solo un disfraz.

Al mundo ni lo arreglo ni lo desarreglo con mi ego redentor: es parte de un universo que lo es todo, caos y orden. No obstante, cuando algo de mí quiero compartir porque en mí ha generado un aire de paz y fe, trataré primero de practicarlo antes de predicarlo, y quizá hasta nunca lo predique, no por egoísmo, sino por humildad. Esa humildad que sabe que si mis partes están en orden, el mundo también lo estará, aunque a veces parezca que ciertas piezas no encajan.

Por SusurroJS-


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