By: WhisperJS (Javier Suarez)
Spanglish no es un idioma, but it sure knows how to crash la fiesta.
Dicen que es confusión, pero en realidad it’s cultural fusion con mucho sazón.
No tiene academia, but it has la calle, el barrio, y the kitchen table.
Es medio español, half English, y full attitude.
Algunos lo ven como error, but honestly it’s survival con estilo.
No pide permiso, it just sneaks into la conversación like un primo travieso.
Escribirlo parece pecado, but speaking it feels like home en dos mundos.
No es Shakespeare, pero tampoco Cervantes—it’s both, remix con reggaetón.
Spanglish no inventa palabras, it invents conexiones que dictionaries nunca soñaron.
No es un idioma oficial, but it’s la lengua extraoficial de los que cruzan fronteras sin moverse.
En la política lo critican, but in business it sells faster que hot tamales.
En la música es ritmo, in the movies it’s punchline, y en la vida it’s resistencia.
Y si alguien duda de su efecto armonioso, solo hay que recordar la frase más spanglish de Hollywood: “hasta la vista, baby.”
Al final, Spanglish no divide, it stitches together identidades con needle de humor.
No es un Frankenstein lingüístico, it’s un espejo cultural que refleja más positivo que negativo.
Porque en los Estados Unidos, Spanglish ha sido más puente que muro, más abrazo que rechazo.
Y aunque no sea idioma, it’s la prueba viva de que las palabras también migran y florecen.
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